Luego de casi 4 años sin internet, 3 años sin smartphone y 1 tratando de recuperar esta cuenta, al fin regresé 🥳🙃
It’s time to clean this place.
Bye! 💋
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Para comenzar, aclaremos lo siguiente: vagina y vulva no son partes del cuerpo intercambiables entre si, aunque las películas y series norteamericanas en su reduccionismo del cuerpo femenino nos hayan enseñado que es así, por lo que cada vez que mencione vagina me estoy refiriendo a la vagina, no a la vulva, porque repito, no son lo mismo.
La vulva es el conjunto de órganos sexuales primarios de la hembra mamífera y otras especies, en el caso de nosotras las humanas, está conformada (en líneas generales, les recuerdo que soy psicóloga, no ginecóloga) por monte de Venus, clítoris, labios mayores y menores y vestibulo vulvar, donde encontramos el meato urinario, las glandulas de Bartolini (fundamentales para la lubricación), las glandulas parauretrales Seguir leyendo Introducción a la Copa Menstrual II: Anatomía Básica

La copa menstrual, es como su nombre lo sugiere, un dispositivo de recolección de la sangre menstrual, que asemeja al cuerpo de una copa para vino o una campana, creado y diseñado originalmente en caucho, luego de latex, siendo las más antiguas de finales del siglo XIX. Dicho aparatito, tuvo su primer boom en los años 30 del siglo pasado, quedando prácticamente allí, su fabricación cesó en los años 60, debido en parte a la escasez de material, pero principalmente a su poca rentabilidad, puesto que eran consideradas rígidas, grandes, pesadas y porque en general (aun hoy en día) no está bien visto que una mujer se ande tocando sus genitales (por la idea de virginidad, suciedad moral en todo lo relacionado al sexo y genitalidad) y mucho menos su menstruo, ya que este se considera (aun hoy en día) asqueroso, vergonzoso, sucio.
Su primera versión en silicón fue introducida en el año 2000, volviéndola más segura, sanitaria, flexible y cómoda que la original, naciendo así el segundo boom, entre los años 2014 y 2016 (aunque supe de ella por primera vez en 2013) gracias al ala feminista que busca reinvindicar la menstruación como un proceso natural no vergonzoso , ecofeministas e influencers en redes sociales.
Seguir leyendo Introducción a la Copa Menstrual I: ¿Qué es la copa? + Preguntas Frecuentes

Llegaron los 28 y nada es como lo soñé/planifiqué hace 10 años, ni hace 5, ni hace 3 años, ni siquiera hace 6 meses. Ser adulta no es fácil, pero tampoco es fin del mundo, aunque a estas alturas de mi vida solo tengo 3 cosas claras: debo hacer un posgrado, quiero tener crías (incluso tengo un plan B para esa) y quiero mi propia casa o apartamento (sigo viviendo con mis padres y no por gusto) Me da risa pensar que tal vez le agarre el ritmo al juego cuando esté vieja y que sé que el frágil equilibrio que he conseguido desaparecerá cuando comience un posgrado/tenga crias/me vaya definitivamente (si la divinidad así lo permite) de casa… Cosas nuevas implican retos nuevos, eso hay que recordarlo.

Darle cuerpo, sentido, realidad a mis emociones y memorias para así poder verlas, tocarlas y decidir si mandarlas al carajo o abrazarlas, es lo que he aprendido en casi dos años asistiendo a psicoterapia o análisis como lo llamaría mi terapeuta.
Usualmente para evitar historias largas y miradas raras, cuando personas que no están en el medio me preguntan porqué voy a psicoterapia/analisis respondo que es que quiero ser miembro de AVEPSI y hasta allí llega la historia, pero la verdad es que yo soy tan humana como cualquier otra persona y eso conlleva que tengo rollos, traumas, problemas, heridas que están allí. Ahora podría decir que mi motivación para llegar a terapia fue que vivía mi propia versión de Groundhog Day, pero la verdad es que por cuestiones de un curso que hacía terminé sentada frente a ella, no sé como logró engancharme, pero varias sesiones después, me di cuenta que en verdad era eso lo que necesitaba para completar lo que por mi cuenta había iniciado muy lenta y escabrosamente un año antes.
Y es que ser psicólogx no te da automáticamente un pase para la salud mental eterna y cura instantanea a todas esas cosas feas que nos revuelven el alma, ni te protege de ellas, ni te salva de acercarte a personas peligrosas para ti, por eso la importancia de asistir nosotrxs en calidad de paciente/cliente/analizante a terapia, no solo por el bienestar de las personas que confían en nosotrxs sino por el propio… Yo lo vería como cuando te hacen un procedimiento quirurgico menor y te ponen antibióticos porsia, el médico está consciente de que en tu cuerpo y el entorno hay bacterias y no va a esperar a que llegues muy mal a darte tratamiento profilactico, de esto iría la psicoterapia y la supervisión de casos.
Quiero recalcar esto porque en el camino nos topamos con muchas personas que creen que estudiando psicología se te resuelve la vida y no, es al contrario y como feminista entendí doblemente esto, ya que una vez lo ves, no puedes dejar de verlo, y es que eso de la auto-terapia o la amigo-terapia es tan efectivo como cruzar dos cuchillos en el patio para que deje de llover. Entonces si lo que ves te molesta debes trabajarlo, cambiarlo, pero el proceso es tan doloroso y cuesta arriba que atreverse es aplaudido, o escondido por vergüenza o peor, burlado; ¿alguna vez haz visto a alguien reirse o vilipendiar el que una persona con cáncer vaya al oncólogx? Yo conozco personas e incluso entro en ese grupo que ha recibido burlas o comentarios insanos por decir «voy a terapia» (por eso no doy la mayor explicación a quienes sé que no lo entienden), recuerdo que en alguna ocasión fui criticada por alguien dentro del mismo campo, que gracias a la vida ya no ejerce por no sé que razón y no debería ser así, nosotrxs (y tal vez esto es muy demandante de mi parte) deberíamos ser lxs primerxs en romper estigmas con respecto a la salud mental y el tratamiento de la misma.
Honestamente, ya estoy morada de escuchar chistes e historias de psicólogxs que me hacen preguntar si de verdad estan bien mentalmente y si han buscado ayuda, porque el hecho de que yo hable abiertamente de mi depresión, ansiedad o el haber pasado por una relación tóxica y todos los esfuerzos que hago para seguir adelante, no significa que el resto de los colegas lo hagan y es que allí está el estigma, se critica al colega que usa psicofármacos, al que se abrumó y dejó de ejercer, al que tiene un duelo no resuelto, o conductas «anormales», se critica al colega que va a buscar ayuda con otro colega porque sabe que su vida es un asco y ya se hartó.
Busquemos entender que ir a terapia es armarte y desarmarte, es ver si esas piezas del rompecabezas que eres en verdad son tuyas o las puso alguien más o tu las pusiste para hacer feliz a otro, es entender que nacimos para vivir y ser felices, que para reconocerme debo mirar en verdad dentro del espejo y decidir si eso es lo que quiero o no para mi, pero eso solo lo entenderán aquellos que se niegan, el día que sean ellos lo que se sienten en la silla o diván del paciente/cliente/analizante y le pregunten «¿qué te trajo hoy hasta aquí?»
¡Besos de Coco! 😉